jueves, 9 de abril de 2020

- Personajes e importancia

alguna imágenes representando escenas de la iliada:



Los troyanos llevan el cuerpo de Héctor a la ciudad. Sarcófago romano en el Louvre.



Tetis entrega a Aquiles la armadura fabricada por HefestoHidria ática de figuras negras, ca. 575-550 a. C.



Tetis, tras la cólera de Aquiles, suplica a Zeus para que este permita que los troyanos adquieran ventaja.


Personajes:

Los inmortales que juegan un papel en el argumento de la Ilíada tienen personalidades bien definidas, ¿son los personajes humanos algo más que meros arquetipos a los que asociamos actos de valor, cobardía, rabia, estupidez, honor y deshonor? Aunque, efectivamente, a veces funcionen como arquetipos, también creo que presentan unas características personales bien delineadas y realistas. Así, podemos ver unos cuantos ejemplos entre los griegos.
Agamenon, el comandante en jefe, es mandón, arrogante e incapaz de comprender a sus hombres y a sí mismo. Nótese cuando, al principio, para tratar de alentar a los griegos a la lucha diciéndoles que lo mejor que pueden hacer es recoger e irse a casa, sus tropas están a punto de tomarle la palabra. Es frecuente que las situaciones le sobrepasen. Es orgulloso, tiránico y, cuando se encuentra bajo presión, poco resolutivo.
Ajax, hijo de Telamón (hay dos Ajaxes), es un matón impetuoso y musculoso, insensible, valeroso, brutal y estúpido –un tipo perfecto para protagonizar películas de acción.
Aquiles es un hombre apasionado que se deja llevar con excesiva facilidad por una cólera destructiva. Su enfrentamiento con Agamenón es la causa indirecta de la muerte de su amado Patroclo. Suele reaccionar de forma excesiva, y no solo mata a Héctor, sino que también deshonra su cuerpo –y también, por consiguiente, a sí mismo–. Aquiles está torvamente resignado a morir. Es reflejado como un ser humano grandioso pero imperfecto: violento, valiente, orgulloso y finalmente redimido por la pena que comparte con el hombre a cuyo hijo ha matado –un personaje complejo y apabullante.
Néstor es viejo, experimentado, sabio, terco, impertinente e inflexible –el ejemplo perfecto de líder retirado que recibe el respeto de todos y que a veces se lo gana.
Patroclo es joven, amable con las mujeres y con sus amigos y arrojado; al final, demasiado arrojado para permanecer con vida.
De todas formas, los personajes que mejor reflejan la complejidad humana son los dos principales troyanos:
Príamo, rey de Troya, anciano y cansado de la guerra, de sus constantes tragedias y de la destrucción que se abatirá contra todo lo que ama –la pérdida de sus hijos, la esclavitud de su hija Casandra y de su familia, y su propia muerte–. Es un hombre abrumado por el dolor y que está destinado a sucumbir; un hombre al que no le queda más recurso que la súplica para que le devuelvan el cuerpo de su hijo.
Paris (también llamado Alejandro) –la causa humana de este desastre–, un amante hermoso y vital, elegante y delicado, valeroso, aunque solo hasta cierto punto, e inteligente. Finalmente es el responsable de la muerte de Aquiles, por medio de una estratagema, pero nunca se le encuentra allí donde se le necesita. En un momento de la historia, Héctor se lo encuentra en retaguardia, «ánimos dando a sus compañeros». Tras la recriminación de su hermano.



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